Legado del pasaporte es el marco de referencia de una segunda ciudadanía como un activo multigeneracional en lugar de uno personal. Bajo casi todos los programas activos de ciudadanía por inversión, los hijos de un ciudadano naturalizado —y en la mayoría de los casos sus nietos y descendientes adicionales— pueden adquirir la misma ciudadanía por descendencia, a menudo sin ninguna nueva inversión. La solicitud es un evento en una generación; la opcionalidad se multiplica a través del árbol genealógico.
Tres mecanismos legales realizan la mayor parte del trabajo.
Descendencia (jus sanguinis). La mayoría de los países con CBI otorgan la ciudadanía de forma automática, o casi automática, a los hijos nacidos de un padre ciudadano, independientemente de dónde nazca el niño. Un niño nacido años después de que un padre se naturalice en San Cristóbal o Granada es, en la mayoría de los casos, ciudadano de ese país al nacer.
Registro. Cuando la descendencia no es automática, generalmente requiere un paso de registro dentro de un plazo definido, con documentación que acredite que el padre poseía la ciudadanía en el momento del nacimiento. El costo es administrativo —la inversión original no se repite—.
Inclusión en la etapa de solicitud. La mayoría de los programas permiten que el solicitante principal incluya a hijos, nietos, padres y, a veces, hermanos en el expediente original mediante tarifas incrementales, asegurando su ciudadanía en el momento de la naturalización en lugar de depender de una transferencia posterior.
La mecánica varía según el país, y un pequeño número de programas limita cuántas generaciones futuras pueden heredar la ciudadanía sin acciones adicionales. La respuesta práctica para cualquier familia dada depende del país, el año y la estructura del hogar. Consulte los programas activos de ciudadanía por inversión para conocer las reglas por país.
En una conversación sobre CBI, la diferencia entre un "pasaporte" y un "legado del pasaporte" es el horizonte temporal del activo. Un pasaporte es un documento personal con un vencimiento de diez años. Un legado del pasaporte es un conjunto de opciones —viajes sin visa, residencia alternativa, una ruta de salida en una crisis— que un cliente adquiere no solo para sí mismo, sino para las próximas dos o tres generaciones de su hogar.
Esto cambia la lectura del costo-beneficio. Una inversión de seis cifras que beneficia a una persona durante una década es un tipo de decisión. La misma inversión, amortizada en una familia de cinco y sus descendientes, es otra diferente. Los clientes que ya piensan en términos de planificación patrimonial —fideicomisos, fundaciones, oficinas familiares— suelen encontrar este enfoque intuitivo. Muchos de los expedientes familiares de CitizenX se construyen en torno a esto desde la primera conversación.
Un legado del pasaporte no es un fideicomiso, una escritura de propiedad ni ninguna otra forma de propiedad que pueda venderse, testarse o asignarse a un no familiar. La "herencia" se rige por las reglas del linaje de sangre en la ley de ciudadanía de cada país, no a través de un contrato privado. No puede transferirse a un amigo, un socio comercial o un futuro cónyuge que no estuviera en el expediente original. Puede, en casos raros, ser revocada por el país que la otorgó, bajo los motivos que su propia ley permita.